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jueves, 6 de junio de 2013

¿El derecho a la paz condiciona el derecho a la información veraz, oportuna y confiable sobre las conversaciones Gobierno-FARC?

Por: Hillary Castañeda.


LOS INTENTOS FALLIDOS DE FORTALECIMIENTO INSTITUCIONAL

Durante las últimas décadas, Colombia se ha convertido en un país con grandes cambios constitucionales, los cuales han sido difíciles de afrontar, en términos a que ellos terminan más al servicio de los intereses particulares, de grupos religiosos e ideológicos, organizaciones legales e ilegales. Lo anterior, constituye lo que define Garay como Reconfiguración Cooptada y Captura del Estado, donde dichos grupos y organizaciones buscan modificar las políticas públicas con el fin de obtener beneficios particulares, igualmente buscando influir en la de leyes, regulaciones, y otras políticas públicas para su propio beneficio.

Los cambios constitucionales en Colombia han sido difíciles de afrontar ya que precisamente estos son la muestra clave de las dificultades del país para encontrar el camino de la institucionalidad, entendiéndola como la búsqueda de la equidad, ante la cual todos somos iguales, un Estado que busque el bien común y no el particular de algunos.

Como fue señalado, Colombia se ha convertido en un país donde la criminalidad ha adquirido características excepcionales, gracias a que cuenta con actores delictivos entre los cuales se encuentran bandas de crimen organizado y grupos armados ilegales subversivos y antisubversivos. Todos estos actores pueden estar interesados en manipular las leyes del Estado, sobre todo porque todos han confluido en torno al narcotráfico. Para lograr dicho propósito, éstos grupos pueden acudir a procedimientos distintos al soborno, como la amenaza y el asesinato que, de hecho, son más efectivos y persuasivos en el corto plazo, así como a la asociación o formación de partidos políticos y otras instituciones en una perspectiva del largo plazo.

En el país hay más de 7,000 niños empuñando las armas de guerra en las filas de la subversión y el paramilitarismo, lo que refleja el profundo vacío ético de la sociedad colombiana. Pero aún más grave es la corrupción en todos sus niveles, que ubican al país entre las diez naciones más corruptas del planeta. Según el reciente informe publicado por la Revista Semana, son alrededor de casi 5 millones y medio de víctimas del conflicto armado desde 1.985. El 11,5 por ciento de la población colombiana ha sufrido directamente por el conflicto armado.

El Estado Colombiano no es un Estado fracasado, pero de no tomar las medidas pertinentes estará haciendo todo lo posible por serlo. Son muchos los lugares de la patria donde se pierde la soberanía; hay falta de reconocimiento institucional (cuando hablaba de la búsqueda de la institucionalidad), y esto se da, precisamente en las zonas de división geográfica donde se han generado los principales conflictos del país.

DIÀLOGOS Y JUICIO MORAL

 Abordando el tema de los conflictos y la búsqueda de la solución a estos, Humberto de la Calle, Jefe de la Delegación del Gobierno Nacional para los diálogos de paz, publica un artículo: Buscar la paz: imperativo moral, el cual, analizándolo con base a los niveles del juicio moral, se puede decir que las personas que se oponen al diálogo con las farc, las cuales presentan diferentes motivos para ello, tales como indignación y repudio frente a los hechos realizados por el grupo guerrillero, se encuentran en un nivel del desarrollo del juicio moral que podría estar oscilando entre lo pre-convencional en una tendencia a la sólo conciencia del castigo y en lo convencional en conciencia a la norma, es decir, a observarla mas no analizarla. La temática del apoyo o no al proceso de paz, se constituye en un dilema, un aspecto complejo.

OPOSICIÒN AL PROCESO

 En este aspecto, se puede decir que las personas que se oponen al diálogo demuestran una lógica sobre la solución al conflicto limitada frente a sus experiencias con el mismo, la vinculación y el contacto que solo ellos han tenido dejando otros aspectos por fuera y el sentido crítico frente al problema para encontrar la solución. Algunas personas, quienes disienten de la forma como se pretende llegar a los acuerdos, no distan del mismo objetivo claro e ineludible de lograr la paz... pero una paz, que piense en las victimas y no en los victimarios.

Por otro lado, viéndolo desde una perspectiva fuera del marco de los niveles del desarrollo del juicio moral que establece Kohlberg, estas personas lo que piden es que los millones de colombianos secuestrados, mutilados, extorsionados, asesinados, desaparecidos, despojados, robados, burlados, niños prostituidos, etc, no queden impunes. La paz jamás podrá estar por encima de la Justicia porque solo y únicamente la justicia es el camino y la justificación de la paz. 

La ausencia de coherencia en todos los discursos de este gobierno, nos hace dudar mucho. Los colombianos no estamos afincados en el castigo, anhelamos una paz verdadera, no una versión, que se percibe bastante amañada para los intereses de unos cuantos, y dónde se escucha a las Farc pedir todo el peso de la ley contra los militares, nuestra legítima fuerza pública y de la que asumimos sus errores y sus aciertos, y para ellos, una impunidad con infinitos derechos. Su discurso está cargado de mucha retórica, hecho que me confirma que el gobierno no ha entendido que es más importante la percepción que “las buenas intenciones”; porque la percepción se basa en las experiencias reales, en este caso de víctimas y ciudadanos que luchan cada día por una mejor calidad de vida. Y de verdad no me tranquiliza el proceso de refrendación, porque esto es como las encuestas de satisfacción, preguntas cerradas que van orientadas a una respuesta específica. Después nos dirán: ustedes lo aceptaron, es su responsabilidad.

APOYO AL PROCESO

Paralelamente, las personas que apoyan el proceso de diálogo con los farc enmarcado éste en los niveles del desarrollo del juicio moral de Kohlberg estarían en un nivel pos-convencional, ya que existe una capacidad crítica a la norma, es decir, un paso al cambio y a nuevas propuestas que no se quedan estancadas en el simple vínculo personal con la problemática, si no que avanzan y buscan nuevos horizontes que den nuevas perspectivas para entender de mejor manera el conflicto. Aquí, entra a jugar el aspecto de la educación y el manejo del pensamiento abstracto, en este nivel, la persona es capaz de ser crítico frente a la problemática que se le plantee, en este caso, en no tragar entero lo que los medios masivos de comunicación se encargan se filtrar y sostener como verdades en la sociedad, y de esta manera, el individuo podrá crear hipótesis para cambiar lo que se le ha impuesto y posiblemente romper con las espirales del silencio de la sociedad y no seguir con la conciencia del miedo que es alimentada por la misma sistema, la educación, y la familia, y así, poder marchar hacia una nueva etapa, atreverse al cambio.

LOS COSTOS PARA CONSTRUIR UN ESTADO DEMOCRÀTICO, DE JUSTICA Y PAZ.

Es muy complejo, y muy difícil que haya un apoyo para estos diálogos de paz, todos queremos la paz, pero ¿a costa de qué?, ¿será que las sanciones para los crímenes de lesa humanidad superan la posibilidad de obtener la paz que contempla la constitución que todos merecemos? El problema de la supuesta prelación de un derecho sobre otro es artificial, porque lo importante es la creación de un estado que tenga presencia en todo el territorio nacional y que pueda cumplir sus funciones esenciales de estímulo a los derechos humanos, defensa de la vida, promoción y garantía de justicia, condiciones para el trabajo y la productividad donde se respeten tanto los derechos del trabajo como el del capital. A todo un proyecto de este tipo, ¿qué papel jugaría el perdón? Es desde esta necesidad trascendental que debemos evaluar los sacrificios que nos impone la búsqueda de la paz; y un sacrificio pudiera ser, no renunciar al derecho a la información, pero si evitar que el clima de diálogo sea envenenado por el sensacionalismo y el amarillismo que es muy del gusto de los dueños de los medios de comunicación. La información como negocio es a lo que se debe sacrificar, no a la información como derecho. Capitalismo caníbal es lo que nos tiene así.

Hace falta pedagogía en términos de manejo de la información, la gente desconoce qué es lo que se está negociando, más allá de decir que se trata del camino a la paz, es una cadena con diferentes eslabones; estos son las temáticas y conflictos actuales del país, que finalmente llegan al broche con la paz.

Los actuales diálogos de paz, colocan a el país en un escenario en el que hay que luchar para cambiar, pues de no hacerlo, las actuales diferencias sociales entre los pueblos, se multiplicarían de manera explosiva, representando la más seria y grave amenaza para la paz y la seguridad que se haya conocido en la historia de la humanidad; así que es hora de luchar por ello, por el cambio, porque la crisis es un escenario perfecto para cambiar los cimientos, y  que desde la solución de esta problemática se pueda acabar con muchas otras.

Viendo el fenómeno desde sus raíces profundas es obvio que el dilema no es entre información o paz, sino entre justicia y paz.

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