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lunes, 3 de diciembre de 2018

Conversaciones con la violencia intrafamiliar


Por Carmen Sánchez - Melanie Peñarete



Sucedió el viernes 16 de noviembre de este año a las 10de la noche. Su casa era espléndida: había adornos muy llamativos; el blanco de su habitación hacía que se sintiera una paz inmensa. Ella creía que era ese color lo que le transmitía armonía. Enseguida descubrió que estaba equivocada: era la soledad en la cual se encontraba inmersa la que la arroyaba en esa especie de sonambulismo envolvente.

Su nombre será el misterio, pues no quiso revelar su identidad por más que le insistimos que tuviera la valentía de hacerlo. Que nada le sucedería; sin embargo, con un tono totalmente fuerte nos dijo que no, que no la obligáramos.

A nuestra entrevistada la llamaremos Ana Pardo, exponiéndonos a que haya una con ese mismo nombre en cualquier lugar del mundo, pero ojalá no sea con la misma tragedia que sufre esta joven de tan solamente 17 años de edad.


Pasados unos minutos después de que ella se cambiara, nos dirigimos a su cocina, donde nos ofreció un rico té de durazno para entrar en ambiente.

El tiempo se pasó tan rápido que pasaron 10 minutos en un abrir y cerrar de ojos; de inmediato, revisé mi teléfono y le dije que quería saber de su caso. Del porqué estaba tan llena de moretones y muchas heridas en sus brazos y piernas. No habíamos terminado de preguntarle, la sonrisa de su cara se eliminó totalmente. Dio un largo suspiro y dijo: “No es la primera vez que soy víctima del maltrato. Antes, cuando tenía tan solo 14 años, tuve un mal comportamiento, al parecer. Y mi padre sin ninguna compasión; cogió su correa y empezó a golpearme hasta el punto en que me oriné.” –Soltó una pequeña risa y aún sus ojos estaban cristalizados. Continuó diciendo “esa vez que me golpeó nadie pudo hacer nada por mí. Mi madre le tiene un temor inexplicable y suele limitarse a llevarle la contraria. También creo que todo es por culpa de su pensamiento machista, que siempre se le debe obedecer al hombre, así no tenga la razón. Es lamentable, lo sé”. Se detuvo cuando sonó su teléfono; al parecer, era su padre. Pasaron pocos minutos para que finalizara esa llamada.

Mientras se limpiaba las lágrimas que caían sobre sus mejillas, nos dijo que seguiría contando su historia, pero que ella quería dejar en claro que bajo ninguna circunstancia ninguna otra mujer fuera violentada como lo había sido ella en todos estos años. Le pregunté: “¿te ha golpeado con frecuencia? ¿por qué nunca lo has denunciado si ante la ley aún eres menor de edad y eso es maltrato”, me respondió con sarcasmo: “en esta sociedad nunca hacen nada por nosotras. ¿Sí se dan cuenta cuantas niñas han violentado y maltratado? Aunque no he sido violada, me han maltratado hasta el punto en que han partido mi ojo, solamente por dar un punto de vista. Me han herido con palabras e incluso, me han hecho creer que no valgo nada ante sus ojos”. La interrumpí para dejarle muy claro que todos los seres humanos, sin importar quién sea, tenemos una gran importancia y valemos; incluso, más que el oro. Ella soltó un llanto imparable, una y otra vez decía que culpaba a su madre porque era su mayor apoyo y no hacía nada cada vez que su padre la maltrataba por cualquier razón.

Al levantar las mangas de su buzo blanco con rayas azules, de una marca fina de ropa unicef, pudimos sorprendernos con el gran verde en su brazo. Le preguntamos con qué le había ocasionado eso su padre, nos mostró el objeto; evidentemente, era un tubo elaborado en acero. Ese había sido el causante de todos esos moretones que ella tenía. Apesadumbradas, le pedimos que, por favor, nos describiera paso a paso cómo había ocurrido. “Estaba con dos amigas en mi habitación. Cuando, de repente, una de ellas se asomó al balcón de mi casa y gritó el nombre de su hermano. Le dijo fuertemente Ángel, por favor, ven acá. Bajó las escaleras y le entregó un dinero. Cuando mi padre lo vio en mi casa, enseguida me llamó a su cuarto y me empezó a gritar palabras muy fuertes. Insinuándome que ese hombre estaba en mi casa producto de que quería “comerme”. Fue impresionante para mí que afirmara tal cosa porque era la primera vez que veía al hermano de mi amiga y enseguida le exigí respeto. Estaba muy molesta y no hallaba cómo calmar los gritos de mi padre”. Al decir esto, en Ana se podía observar el odio que sentía al recordar aquel momento tan angustioso.

Se hizo una cola de caballo, frunció el ceño y dijo: “debo seguir contándoles, porque ya estoy harta de tanto maltrato hacia nosotras las mujeres”, estábamos totalmente en silencio dejando que ella hablara, no queríamos interrumpirla para que no se escapara ningún detalle, pero de un momento a otro rompí mi silencio y le dije: “deberías parar con este acto, no sabes si el día de mañana será tarde y pueda acabar con tu vida”, a lo que soltó un pequeño suspiro y dijo “lo he pensado antes, no crean que ando creyendo en cuentos de hadas con que alguien me va a rescatar. Debo rescatarme de esto yo misma, pero esperaré cumplir mi mayoría de edad para poder irme. Ya que, mientras él me golpeaba aquel día, me dejó muy claro que si me iba siendo menor de edad, me iba hacer un daño. Incluso; que si yo le decía a alguien de esto, me iba a golpear más. Pero mi temor ha quedado de lado, por eso, quiero que a toda voz todas y cada una de las mujeres que están pasando por alguna situación similar, no se queden calladas. Que busquen ayuda porque puede que mañana sea demasiado tarde”.

Finalmente, nos levantamos del comedor de su casa, le dimos las gracias por dejarnos exponer su caso y por ser tan valiente y no quedarse callada, incluso bajo las amenazas de su padre. Su semblante ya había cambiado después de conversar con nosotras y le dijimos que si necesitaba ayudaba podíamos estar ahí para ella. 

Camino a nuestras casas en el taxi, no parábamos de preguntarnos cómo era posible que una mujer que siempre se veía sonriente, más de una vez había ido a nuestras clases golpeadas y nadie lo había notado, nadie había hecho absolutamente nada por ayudarla.

En Colombia, han ocurrido muchos casos de violencia contra la mujer y han sido impunes, otros no han sido ni siquiera expuestos a las autoridades. Pero nuestro deber como seres humanos es cuidarnos y protegernos unos a otros, sin permitir que nadie sea maltratado.

4 comentarios:

  1. Andrea Yanes De La Hoz4 de abril de 2019, 9:36

    RESUMEN DE LA NOTICIA “CONVERSACIONES CON LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR”
    Sucedió el viernes 16 de noviembre de 2018 a las 10pm, su habitación parecía acogedora por los colores con los que estaba pintada y los adornos que tenía, pero la realidad era todo lo contrario, esta joven vivía inmersa en un dolor profundo y angustiante que vivía en su hogar por los graves maltratos físicos y emocionales que le provocaba su padre con tan solo 17 años de edad y que no era primera vez que esto le ocurría, comenzó cuando ella tenía unos 14 años aproximadamente y por ser menor de edad su padre le decía que debía permanecer callada y mientras aun no tuviera la mayoría de edad, debía estar en esa casa, es muy triste leer este tipo de noticias y ver como jóvenes que vemos a diario, en nuestra universidad, dando clases con nosotros, sufran de este tipo de maltratos que deben ser denunciados ante la policía pero por el miedo tan grande que se vive, no queda otra opción que permanecer en silencio y tragarse todo lo que está pasando. Aunque la joven se resignó a dar su nombre, en las imágenes se puede evidenciar los moretones que tiene por todo su cuerpo y las fuertes declaraciones que conto sobre todo lo que le ocasionaba su padre.

    OPINION
    En Colombia a diario se pueden escuchar noticias de maltrato femenino y mas que todo en menores de edad, lo ideal para acabar con esto seria que los que generan estos maltratos tomen conciencia y reaccionen de que lo que hacen esta muy mal, que esto provoca daños permanentes emociones y físicos en el cuerpo de una mujer, la cual debe ser respetada ante todo y no permitir que ninguna sea maltratada mucho menos por tu padre o algún familiar que se supone debe apoyarla y con maltratos lo que hace es todo lo contrario, provocarle traumas psicológicos para toda su vida, estos casos deberían ser denunciados inmediatamente con alguna autoridad para que las que sufren con esto tengan una solución y sean escuchadas y protegidas, como seres humanos debemos cuidarnos el uno al otro y en casos como este, no se debe quedar en silencio.

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  2. Resumen de la Noticia: Sucedió el viernes 16 de noviembre de este año a las 10 de la noche. Esta joven de 17 años, no quiso revelar su nombre, tal vez por pena o por miedo de que su padre le hiciera algo al contar su verdadera historia. Esta chica vive un profundo dolor, ya que su padre la maltrata física, verbal y psicológicamente, por otra parte su madre también tiene ese pensamiento machista de que a los hombres hay que obedecerlos aunque no tengan la razón, por eso ella culpa a su madre por no apoyarla y permitir este tipo de abusos. La chica mencionó que ha pensado en irse de su casa a penas cumpla la mayoría de edad.

    opinión: es una lastima ver este tipo de maltratos en una mujer, ojalá estas victimas reaccionen, sigan publicando sus historias y denunciando con las autoridades para que las personas tomen conciencia. La mujer debe ser respetada, amada y valorada, este tipo de conductas es inaceptable sobretodo en el campo familiar cuando ellos deberían ser el principal apoyo.

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  3. Aryelis Corder Vacca16 de mayo de 2019, 7:54

    Hecho por: Aryelis Cordero
    Resumen
    Se habla de una joven la cual sufre de maltrato intrafamiliar, pero como es “normal” ella decidió mantenerse en anónimo y no revelar su identidad, para que esta entrevista no tuviese alguna relevancia en su caso. No era la primera vez que sufría este tipo de maltratos, con tan solo 14 años ya pasaba por este tipo de actos inhumanos. Apenas le preguntaron sobre su caso tuvo un cambio de ánimo inmediato, su rostro refleja tristeza, miedo, dolor y mucho sufrimiento. Aunque ella consideraba que su madre era su gran apoyo decía que era la culpable por no hacer nada al respecto. La niña no lo denuncia porque “en esta sociedad nunca hacen nada por nosotras”. Y piensa de qué valdría hacerlo si esto no tendrá ningún “castigo” para el acusad a quien ella lama “papá”. La niña solo espera tener la mayoría de edad para poder ser “libre” ya que recibe fuertes amenazas del padre el cual le dice “si te vas de casa siendo menor de edad, te voy hacer un daño” y con todo lo que el padre la golpea sin razón alguna, no sería extraño que lo hiciera después de haberle advertido algo.

    Punto de vista
    Me parece una excelente entrevista, excelentes preguntas y muy buen manejo del tema, ya que, están tratando con una niña que está sufriendo de maltrato intrafamiliar y la cual no recibe ayuda de ningún familiar. Es totalmente claro el texto y muy bien redactado, sin perder el sentido para dar una reflexión y para decirle a las mujeres que sufren de maltrato, que no tengan miedo de denunciar y acabar con ese infierno en el que viven.

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  4. RESUMEN DE LA NOTICIA
    "Conversaciones con la violencia intrafamiliar"
    Con tan solo 17 años de edad, la joven que hemos conocido como Ana Pardo es victima de agresión intrafamiliar propiciada por su padre. Un hombre machista, lleno de ira al que no le preocupa el hecho de agredir a su hija sabiendo que ha llegado a causar daños serios en su cuerpo, como lo expresó ella "Aunque no he sido violada, me han maltratado hasta el punto en que han partido mi ojo, solamente por dar un punto de vista". Una joven llena de miedo con tan solo una esperanza y ser mayor de edad para asi algun dia poder estar lejos de su padre, quien la tiene en su casa bajo la amenaza de hacerle un daño mucho peor. su único apoyo es su madre y espera que en algún momento pueda defenderla, pero también entiende que no es la única que siente temor hacia esta bestia y que por tal motivo ella no es alguien que se molesta en intervenir estas agresiones aun sabiendo que no es la primera ni sera la ultima vez que este señor agreda a su hija o incluso a ella.

    OPINIÓN
    Colombia es un país en el que de alguna manera la gente esta acostumbrada a vivir en medio de la violencia, las mujeres son el mayor número de víctimas de estas situaciones pero no se puede dejar de lado que los hombre son agredidos de igual manera. el problema es que no se puede vivir en una sociedad que acepte un acto tan atroz como este con tanta naturalidad, la violencia no es algo normal y nos es como que un milagro va a ocurrir y hará que todo cambie en la vida de las personas que se enfrentan a esto. las personas no solo se enfrentan a daños físicos, sino también emocionales, provocan traumas y complejidad de alguna manera. No se puede seguir viviendo en la angustia de no saber cuando sera la proxima vez de la agresión, deben dejar el miedo de lado y ser capaces de expresar las cosas por las que están pasando, la única manera de solucionarlo es hablando y denunciando

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