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martes, 16 de octubre de 2018

“Somos más los inocentes que los culpables que estamos presos”: expresó Jorge Alfonso López, “el gatico”



Por Lady Molinares Morales


Jorge Luis Alfonzo López, hijo de la empresaria del chance Enilse López, alias “la gata”, y exalcalde de Magangué, Bolívar, se encuentra recluido en el Instituto Nacional Carcelario y Penitenciario de Sabanalarga, atendiendo a las peticiones de la fiscalía y pagando una condena de 29 años (tras una rebaja de 10 años) por el asesinato del periodista Rafael Enrique Prins Velásquez, ocurrido el 19 de febrero de 2005. También fue condenado por concierto para delinquir. Jorge Luis fue capturado el 2 de agosto de 2012, pero aun así, él asegura su inocencia por el delito que se le condenó.

Muy poco se sabe sobre la vida de este hombre, aparte de la familia reconocida a la cual pertenece y los delitos por los que se ha sido involucrado. Su vida ha sido un drama y su mayor preocupación es que le suceda algo a su familia.
A lo largo de su vida, ¿qué lo impulso a usted ser alcalde de Magangué?
Ser acalde de Magangué me impulsó ver la necesidad de las comunidades, de los niños bastante olvidados por estamentos del gobierno, y viendo que desde la alcaldía podría ayudar aún más a esa comunidad olvidada y desprotegida por la sociedad. Fue uno de los principales impulsos para postularme a ser alcalde del municipio de Magangué, entre los años del 2004 – 2007.
¿A qué más se ha dedicado aparte de ser alcalde? ¿Cuáles fueron sus estudios?
Antes de ser alcalde me dedicaba a la ganadería, al comercio… ¿Mi profesión? Soy abogado de la universidad Simón Bolívar: actualmente, estando aquí recluido, vengo desde Bogotá estudiando administración de empresas en la Universidad Americana a distancia por vía web, gracias a la dirección general del INPEC que me han dado esta oportunidad para seguir mejorando y llevando una resocialización para salir a ser un hombre mejor hacia la sociedad.
¿Se siente usted más seguro al estar en esta reclusión conviviendo con funcionarios públicos? ¿Qué piensa de ellos?
Lo que pasa es que hay varios regímenes en las penitenciarías. Los que son funcionarios públicos: los que pertenecemos a cierto nivel de gobierno, por reglamentos, tenemos que estar entre funcionarios públicos. Hasta el momento, me siento bien y tranquilo, tenemos una buena convivencia, hay muchas personas que tienen mucho que ofrecer, interactuamos y nos ayudamos profesionalmente, pues trabamos mucho el tema espiritual, el tema de ejercicio también y nos damos muchos consejos.
¿Cómo se siente usted al tener el “privilegio” de tener a su familia cerca?
Digamos que es algo que debe estar entre la resocialización, si de verdad queremos una resocialización y a las personas que estamos privadas a la libertad es ilógico que aparten al miembro de la familia, sobre todo si hay niños pequeños, que es donde debe estar unida lo que es ver la formación y ellos tener acceso a su padre o madre. Eso es un privilegio no solo mío, debe ser de todos, de todos, todos los internos que estamos privados de la libertad, pero hay personas que a veces estamos alejados. Yo estuve alejado en Bogotá un tiempo largo, los que más sufren son los niños y si queremos unos niños que sean el futuro de nuestro país, no podemos darles castigos a ellos, porque a veces hay castigos que vienen siendo dados a las personas que estamos privadas de la libertad sin ser culpable, porque en las cárceles hay muchos inocentes, demasiados inocentes, somos más los inocentes que los culpables que estamos presos. Lo que pasa es que nuestra justicia está compuesta por dos híbridos, que es el anglosajón y el alemán con tendencia a la justicia americana. Cuando pasamos de la ley 600 a la ley 906: la 906 se suponía que era para investigar y darle captura a las personas cuando fuera totalmente demostrado su culpabilidad, pero aquí, actualmente, estamos capturando y nos duramos uno, dos, tres, cuatro cinco, hasta seis años en investigar una persona y después salen con que son inocentes, pero el estado no hace corrección acción de repetición contra esos funcionarios que cometen los errores, horrores de privar una persona de su libertad.

¿Qué opina usted del conflicto armado que hay aquí en Colombia?
El conflicto armado data de hace más de 40 o 50 años en nuestro país, Todo inicia a partir de la pelea de liberales y conservadores, de ahí es donde nace la “chusma” o el bogotazo donde salen los grupos de izquierda y los grupos de derecha posteriormente. Todo se debe al abandono de estado, porque no es lógico que ciertos municipios, corregimientos o veredas que, por falta o ausencia de estado, llega un grupo ya sea de derecha o de izquierda a hacerle daño a la población, simplemente, porque están desprotegidas y a la población civil no le toca otra cosa, sea campesino, ganadero o comerciante, que sumirse bajo los mandatos de cualquiera de los dos grupos al margen de la ley, sea de izquierda o sea de derecha. Hoy, actualmente, hay muchas cosas: el microtráfico, el narcotráfico, es algo que está consumiendo a toda la sociedad, no en nuestros campos siquiera, si no en las ciudades donde se están viendo las grandes guerras, las grandes batallas, donde hay muchas personas que están siendo digamos consumidas por ese miso flagelo. Y si no prestamos atención a nuestros hijos, a nuestros hermanos, a todos nuestros familiares y no le damos una orientación correcta, se pueden perder, como el recibirle dulce a algún extraño porque así los incitan, a ser consumidores dependientes, primero le regalan la primera dosis y, después, ellos caen en esa trampa mortal.
¿Cree que el conflicto armado en Colombia llegara algún día a su fin?
Bueno para llegar a la paz es muy fácil y difícil a la vez. Vamos a empezar por la parte difícil, porque así como dijo nuestro señor Jesucristo: tienes que amar primero a Dios sobre todas las cosas, segundo a tu prójimo como a ti mismo, pero si no te amas a ti mismo ¿cómo vas  a amar a tu prójimo? y para llegar a una paz verdadera tenemos que perdonarnos,  olvidarnos, hacer borrón y cuenta nueva y de verdad no repetir lo que uno  venía haciendo malo, esa es la parte difícil. Y la fácil es lo que tenemos todos, todos a la puerta de la casa o en la calle, que es papá Dios, si lo buscamos a él llegamos a la parte más difícil porque Dios es amor y perdón.

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