Buscar este blog

martes, 16 de octubre de 2018

El hombre tras las esquinas: una mirada profunda a Néstor Loaiza



Por: Alba Luz Páez Albor

Néstor Enrique Loaiza de la Hoz es un pintor barranquillero, nacido por allá por 1959. Un hombre más o menos alto, con cabello castaño y ojos color chocolate. Ojos ridículamente profundos, de esos que te atrapan en un abismo café y te obligan a prestar toda tu atención a su siguiente palabra, a su siguiente gesto. En su rostro se nota todos los viajes a través de los lienzos, todas las pinceladas del tiempo. Conseguir la entrevista fue un problema, pero es el mismo problema que encierra a la gran mayoría de los artistas: son espíritus libres. Simplemente es difícil capturar uno por un momento, como el arte mismo: lo difícil no es que hable, lo difícil es atrapar ese momento perfecto y preciso en el que puedas hablar con él. Había leído sobre él en artículos, y visto varios videos sobre su trayectoria; padre de tres, un pintor sencillo pero complejo: ha atravesado y dominado muchos estilos de pintura antes de adoptar el paisaje urbano como técnica insignia. Ha sido protagonista de numerosas exhibiciones- individuales y colectivas -tanto en su hogar, Colombia, como en el exterior.
Pero me hacía falta algo.
Sus cuadros han capturado la imagen de Barranquilla, sus barrios y sus calles, sus esquinas, pero, ¿qué hay detrás del pintor de las casas viejas? Me abrumaba la intriga y la curiosidad. Cuando me encontré con sus ojos supe exactamente hacia dónde iría la entrevista, a pesar de ser mi vez primera. Quería averiguar qué había detrás de él, qué se esconde tras los perpetuos cuadros que enmarcan sin límite la ciudad.




Para comenzar me gustaría preguntar por su infancia. Su familia, su niñez. ¿Cómo afectó esto su vocación de artista?
Sin duda alguna, claro. Tuve la fortuna, la dicha, la bendición de tener unos papás que motivaron mucho esa parte. Anteriormente, ya desafortunadamente ahorita casi no se ve, ese tipo de actividades, pero anteriormente había muchos concursos en la ciudad que motivaban esa actividad pictórica para los niños, entonces permanentemente en los parques, en las escuelas, caja de compensación…hacían concursos. Y mis papás…ahí estaban siempre, llevándome a ese tipo de actividades─ donde casi siempre ganaba. Ahí como que estaba ya la cosa dando señales de lo que pintaba. Cuando entro a estudiar, sobretodo el bachillerato, entro a una institución como en INEM donde se fomenta bastante la parte artística. Los profesores…creo que tuvieron la visión de intentar eso en mí también. Hubo bastante apoyo por parte de ellos en ese momento. Y se fueron dando las cosas. Yo termino el bachillerato con toda la intención de estudiar artes plásticas, pero…de pronto por mi corta edad─ yo terminé el bachillerato a los quince años ─me dio un poco de miedo, de pánico. Más que todo por la parte escénica. Bellas artes era un caos total. Cuando mis papás me llevan allá…como se dice vulgarmente, me dio culillo. Me asustó ese ambiente… Y la segunda opción fue estudiar arquitectura, que también me apasiona bastante. Fíjate que el hecho de estudiar arquitectura…yo creo que de una u otra forma determina el estilo con el que se me identifica a mí, que es el paisaje urbano.
            Ya hablando sobre sus primeras pinturas como tal, fuera de concursos y demás, ¿qué fue lo primero que quiso capturar? Lo primero que observó y pensó en preservar a través de su pintura.
Bueno, mira… Yo creo que es de todo pintor, al principio, pintar de todo. Hay como que, siempre la ansiedad de estar pintando todas las cosas, y experimentando, sobretodo. Yo digo que uno está como en la búsqueda siempre… Desde un comienzo he pintado mucho la figura humana, me gustaba pintar bodegones… Pintaba mucho el paisaje marino. Y la temática con la que me casé se empieza a dar desde la carrera de Arquitectura. Mi trabajo universitario tenía siempre ese perfil hacia el paisaje urbano. Y… ¡yo creo que me ganaba a todos los profesores con los trabajos! En ese sentido, porque…pa’ las matemáticas no era muy bueno. El trabajo se lo presentaba a los profesores de la mejor manera, en acuarela y tal… Se comía el cuento el man.
            ¿Y terminó la carrera?
Sí, sí. Y con muy buenos promedios. Te cuento que yo estuve de segundo en la promoción. Y me encanta la arquitectura, no hay amigo que no me contacte pa’ que le diseñe la casa. A mis hijos les he diseñado sus casas… Pero me gusta la arquitectura ahí, en la parte de diseño. La construcción… ¡Soy hasta alérgico al cemento! ¡Qué vaina! Pero…no la ejerzo así como tal. Yo creo que si me habré ganado de pronto…un millón de pesos en toda la carrera que llevo como arquitecto es mucho.  
            Con pintura humana… ¿Se refiere a mujeres?
Sí, sí, sí, sí… Hice bastantes figuras humanas… Imagínate, es un deleite esa vaina. Es más, en mis clases de pintura con la escuela de arte tengo la oportunidad de trabajar esa temática, figura humana, con modelos y todas esas cosas.
            ¿Cómo definiría usted el arte?
El arte… Pues, de la creación que existe en este universo… Creo que es de las mejores manifestaciones que hay y…y es una bendición total cuando podemos hacer parte de esa expresión. No solo para manifestarnos sino para sobrevivir. Chévere eso… Tú haces algo que a ti te encanta, y te gusta, y eso te da ingresos…Fabuloso. Puedo decir que esto ha sido mi modus vivendi. Tú sabes que la universidad a veces no…no da.
            ¿Cuál es su más grande inspiración? Aquello que busca guardar para siempre con su arte.
Fíjate, muchas veces colegas tuyos me han catalogado como reportero gráfico. De hecho, cuando voy a exponer al exterior, otros países, otras ciudades… Me dicen Néstor, lo que tu llevas es precisamente la imagen de Barranquilla para mostrarla allá. Tú obra es muy gráfica, decían. Una crónica gráfica. La gente conoce Barranquilla a través de tu obra. Y eso, sin proponérmelo, te cuento que ese no ha sido mi propósito –simplemente me gusta el paisaje urbano de Barranquilla, las estampas barranquilleras, las esquinas… Esas casas del Barrio Abajo… Y se constituye eso como la esencia de lo que yo voy a dejar, realmente… Hace poco me hacían una entrevista a raíz de los cambios que ha tenido el Barrio Abajo y decían bueno Néstor, por lo menos el Barrio Abajo se conserva en tu obra. Han desaparecido esas calles chéveres del barrio y tal, pero se conservan ahí, en la memoria gráfica tuya… Gloria a Dios.
            Siendo su obra ‘lo que va a dejar’, ¿cree que su arte encierra un mensaje para el futuro?
Claro. Claro que sí… Siempre el tiempo pasado te va a mostrar lo que te depara el futuro. Dijo alguien, eso no lo dije yo. Entonces…creo que a través de mi obra se va a conocer mucho, mucho, de lo que era la Barranquilla tradicional, la Barranquilla con aspectos vernáculos todavía en su arquitectura. Y ese…ese digamos propósito que sin querer, que no lo tenía contemplado, se logró a través de una obra muy realista, muy Caribe. Cuando yo expongo fuera, San Juan de Puerto Rico por ejemplo, resulta que la gente de la galería me dice mira, San Juan tiene aquí muy buenas cosas aquí también que tú puedes pintar, y tal. Yo me voy un tiempo antes, busco y tomo fotos. En efecto, llevo a la exposición una obra del Viejo San Juan. A la exposición, ponle tú, llevé veinte cuadros. Trece eran del Viejo San Juan y siete de Barranquilla─ adivina cuáles se vendieron. Los siete de Barranquilla.
            ¿Qué piensa cuando pinta? ¿Qué pasa por su mente?
¿Qué pienso? Ay… Muy complicado: pasan tantas cosas… ¡Pero todas chéveres! El sábado pasado se hizo una actividad en el Barrio Abajo que se llama ‘pintando las esquinas’, ahí tú te pones a pintar… Te sientas en una esquina y empiezas a pintar, tal, y…la gente va llegando, va mirando… Empiezan a preguntarle cosas a uno y…yo creo que ese es el disfrute de uno, o sea─ como llega uno a la gente a través de una obra, de un cuadro. Entonces…esa es la esencia de mi vida. No hay otra. La pintura.
            Hablando más sobre Colombia, sobre ser pintor en Colombia, ¿cree usted que los artistas no son lo suficientemente reconocidos en el país?

Sí. Eso ha sido una constante, no solo de Colombia, de todos los países latinoamericanos, en especial. Se tiene ese pequeñito problema: el arte es muy menospreciado como tal. En los presupuestos que asigna la nación… Realmente hay muy poca partida para ese campo. Aquí en Barranquilla, sin ánimos de hacer propaganda ni proselitismo hacia algún partido político, afortunadamente se están viendo cosas muy buenas desde hace un par de administraciones para acá. Hay un apoyo espectacular hacia las artes. Unos portafolios que están creando de estímulos que realmente a cualquiera motiva. Allá donde trabajo, con la Escuela Distrital de Arte, eso es genial. Eso es una bandera que tiene esta administración que, realmente, yo digo que a veces no es reconocida como se debe. Porque eso es único. Brindar una escuela de arte, completamente gratis…muchas veces hasta se suministran materiales y todas esas cosas, eso es espectacular… Y los profesores que tiene.
            ¿Hay algo que quisiera decirles a las personas que no corrieron con su misma suerte? Que quizá no tuvieron tanto apoyo.
Bueno, que no decaigan en su afán, en su búsqueda. Ahí, con la escuela de arte en la que estoy trabajando, la Escuela Distrital de Arte, sucede una cosa muy bonita─ y creo que por eso no he renunciado. Porque a veces es como cansón dar clases en la noche, pero…me mantiene, me motiva mucho, el hecho de las personas, sobretodo gente mayor de edad: personas de sesenta, sesenta y cinco años…que tú las ves, todas las clases, todas las noches asistiendo puntualitas, y tal… Y dicen no profe, pero es que es muy hermoso. Tener ya a esta etapa de la vida la oportunidad de sentarse uno a dibujar, a pintar… ¡Sin ningún tipo de recompensa económica! A estas alturas ellos dicen ‘yo no voy a esperar a estar vendiendo cuadros, así como usted… Pero que chévere que yo ahora que estoy pensionado, sin un trabajo permanente, pues…llego a mi casa, me pongo a pintar, bien rico…comparto con los nietos…’ Es un disfrute, realmente. Cheverísimo. La gente debe darse esa oportunidad. Y no decaer. Porque a veces es frustrante para una persona que no, que, ahí tengo un poco e’ cuadros y no los he vendío, pero es que no se trata de eso. O sea, sentirte bien haciendo algo que a ti te gusta, ¿verdad? Primero que todo. Y…no decaer.
            ¿Qué significa el arte para usted?
Para mí…es el deleite máximo que puedo tener. Es la oportunidad de estar en contacto con la gente, con el mundo. Qué chévere que tu obra pueda llevar un mensaje, ‘magínate… El solo hecho de que la gente empiece a conocer una ciudad a partir de un cuadro ya es bastante para mí. Entonces…para mí el arte lo es todo. Sin duda alguna, desde lo más sublime hasta lo más bello. 

3 comentarios:

  1. Una crónica profunda, intima, personal, y conecta. realmente una técnica exquisita. Un estilo fresco y te atrapa en su narrativa. well done.

    ResponderEliminar
  2. Excelente trabajo narrativo descriptivo a su vez realza la calidad humana del personaje,y te sumerje en la entrevisata. Te felicito hija mia vas por buen camino en tu vida personal y profesional. Te amo y estoy muy orgullosos de ti. Un besito. Tu papi

    ResponderEliminar
  3. Excelente reportaje. Me encanto la exquisita y emotiva forma de narrar. Te felicito mi sobrina hermosa.

    ResponderEliminar