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viernes, 8 de junio de 2018

El abogado Alex Santiago es un pionero en la perseverancia gracias que con las uñas saco adelante su vida


Por: Estefani del Pilar Santiago De Ávila

Alex Dick Santiago Bobadilla, es un hombre humilde y trabajador. Al sentarme hablar con él, conocí un poco más la persona tras el traje de abogado. Por su aspecto elegante y buen porte, jamás se le pasa a la gente por la cabeza todo lo que ha tenido que sudar para llegar donde está hoy día. Sabemos que la situación económica para unos es un obstáculo para ejercer la profesión que anhelan, y para otros un impedimento para desarrollarse como persona, pero esto no fue motivo para desistir y conformarse con la situación.


La infancia de este hombre transcurrió normal. Vivió en el barrio San Isidro hasta los ocho años. De ahí sólo recuerda que su padre decayó en el ámbito económico a lo que este llamó como "mala racha". Todo dejó de ser tan sencillo desde ese entonces, pero cabe resaltar las ganas que él le ponía a todo lo que hacía y lo guerrera que había demostrado ser su madre. La familia se mudó a casa de un familiar cercano, pero no era muy a gusto incomodar; por esta razón, nos trasladamos al barrio La Luz y “con el sacrificio con que se ganaba las cosas, mi padre compró un lote y construimos en este una vivienda de madera inicialmente, fuimos uno de los pioneros es este barrio, el cual tiene un imaginario urbano peligroso para las personas ajenas a este, sus valores y principios eran la base para resolver cada situación en su vida”. Llegando a la edad de once años, su padre fallece en un accidente, dejando a cargo a la madre, cinco hijos y con un trabajo y un sueldo poco estable, en un restaurante que les propiciaba lo necesario para los estudios. “A los dieciocho años y con poca experiencia en trabajos rebuscados, conocí a mi compañera de vida”. Se comprometió con aquella y la situación seguía igual. “Esta vez éramos ambos los que marañábamos para conseguir dinero para sobrevivir.” Alex tiene pensado a corto plazo llevar al mercado un libro de superación personal, con el fin de compartir su historia para aquellas personas que son ciegas a la realidad y que creen que el dinero es obstáculo para solucionar la vida, cuando el verdadero problema son ellos mismos que son víctimas de su propia mente, limitándose de tal forma que no pueden salir de donde están. Si de luchar y salir de abajo se trata, Alex Santiago es un gran ejemplo de perseverancia y esfuerzo. Como con las uñas sacó adelante su vida y su carrera. No hay nada peor que tener presente la actitud hostil de la familia para lograr lo que se quiere, donde la misma gente que tienes a tu al rededor y con la que convives día a día te acabe las ganas de soñar, no es fácil saber que estás muy por debajo de tus metas y que te lo recuerden cada día. Yendo un poco más a lo que me transmitía mientras me contaba la historia de su vida, era una tranquilidad, a pesar de que habían cosas fuertes y que a cualquiera lo aturde o le molesta, este se mostró muy amable y cortés, no me negó nada y siento que se abrió profundamente y que no trató de ocultarme información, su tono de voz era tranquilo, su mirada siempre era hacia un punto fijo, como quien dice estaba trayendo a la memoria o evocando aquellos recuerdos de su vida. Es interesante saber cómo sacó su vida adelante, tuvo que pasar por diversos empleos y quien no lo conociera dudaría de las hazañas de aquel hombre.

Cuando dice que pasó por miles de trabajos para costearse sus estudios, no exagera, se ha desempeñado en diversos empleos, pero casi que imposible enumerarlos, el más arduo fue el ser albañil. Su madre, casi que obligado, le hizo trabajar allí, él se dio cuenta que definitivamente eso no era lo que tenía deparado para lo largo de su vida. Otro aspecto que resaltar es el estudio o la formación: cuando al fin pudo entrar a estudiar, se matriculó a escondidas, no quería que nadie arruinara sus planes y mucho menos quería oír reproches y como le llevaban la contraria para no escalar peldaños. Parece mentira, pero a su familia le interesaba verlo en un trabajo más bajo; para esta, de la posición o el estrato no era digno para un abogado, llevarle la contraria a su familia ha sido la más grande bendición de este gran hombre.

En una palabra, se describió este hombre y fue ‘constancia’ ya que, al tomar una decisión, este persevera y permanece firme hasta conseguirlo, nunca deja de soñar. De todas las experiencias, lo marcó profundamente a Santiago fue al llegar a una casa a pedir agua, después de una larga jornada de trabajo con el candente sol de mediodía, el niño le grita desde los adentros de la vivienda, “viste, eso es lo que te pasa por no haber estudiado”. Esto lo hizo abrir los ojos y ver que tenía las capacidades, la inteligencia, todavía quedaba tiempo y oportunidad para proyectarse como un profesional.

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