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viernes, 27 de septiembre de 2013

¡QUÉ BESTIALIDAD!

Por Melissa Covilla Acosta y Cristina Campo Gutiérrez

Luego de asesinar a más de 100 infantes – se debe decir más de cien porque aún el INPEC y el juez de ejecución de penas, no se ponen de acuerdo de si fueron 168 o 140- de violarlos, de cambiar de identidad para cometer los crímenes, y de ocultar la mayoría de cuerpos de manera inhallable, todo esto en solo 6 años, Luis Alfredo Garavito podría quedar en libertad por haber confirmado su hazaña y estudiar mientras esta en la cárcel.

De los 40 años que le dictaminaron, la pena fue prácticamente rebajada a la mitad (24 años), por haber hablado sin ningún reparo de sus atrocidades. Y como si fuera poco, ya que se ha dedicado a estudiar en estos 14 años de cárcel y debido a su “buen comportamiento”, se han sumado rebajas que podrían dejarlo en libertad en tres años y hasta podría ganarse la libertad condicional. Ya saben, en un país tan religioso, ¡el que peca y reza la empata!


Pero lo peor no acaba ahí. Además del factor psicopático que presenta, se alude, que sus actos también son resultados de la infancia tormentosa que vivió este personaje, que si bien no es excusa, estos factores ambientales incidieron en el desarrollo de sus patologías y perversiones; una crianza basada: en el maltrato intrafamiliar, en el cual su madre era sumisa ante la agresividad de su padre; en el alfabetismo y en el trabajo desde muy pequeño.

Parece mentira, pero su infancia se parece a la de miles de niños del país, que viven en un maltrato psicológico y físico constante, en la mayoría de los casos provenientes de los propios progenitores. Además, trabajan vendiendo dulces y asoleándose en los semáforos para llevar plata a la casa, en vez de estar en una escuela.

¿Acaso no estamos criando futuras ‘bestias’?

1 comentario:

  1. Triste pero cierto. A ver a donde terminamos con esta doble moral, de proteger la vida de quienes no respetan ningún derecho de las personas que tienen alrededor.

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