Por Andrés García Canchila y Neyla Villa Sarmiento
Entre las promesas que se
enmarcaron en la campaña política de Santos, abanderar la “Ley de tierras”, fue
el motor principal para sembrar acuerdos que compensaran el desarrollo próspero
en la economía de los campesinos: tres años han pasado de gobierno y las
propuestas siguen enterradas junto con la falta de vocación productiva hacia el
sector agrícola.
Los tratados comerciales que se
han firmado han sido utilizados para remediar la situación económica del país y
mostrar qué tan competitivos somos ante las grandes empresas de insumos
agrícolas internacionales. El paro agrícola no solo tomó las necesidades de los
campesinos, las insatisfacciones de los mineros y los cabildos abiertos
instaurados por los universitarios exigiendo reformas inmediatas, sino que
también se llevó por delante la imagen política de nuestro presidente.

























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